venres, 28 de xuño de 2019

EL DESPERTAR DE KATE CHOPIN


(RECENSIÓN DO PROFESOR J. M. RAMOS)

El despertar de Kate Chopin

Edna Pontellier o la Emma Bovary americana

Resulta del todo infrecuente encontrar en el siglo XIX mujeres cuyas actividades artísticas trasciendan más allá de lo que puede considerarse una afición o un exótico complemento a sus labores domésticas. La mujer decimonónica finisecular, a la que una burguesía conservadora embrida mediante unas duras convenciones sociales, y que necesita rebelarse de algún modo contra la inacción y pobreza de espíritu a la que se ve relegada bajo la opresión masculina, solamente puede salir de esa prisión tratando de emular lo que más admira: la libertad del artista. En una época de florecimiento de las artes, en particular de la literatura y las artes plásticas, comienzan a surgir mujeres escritoras, pintoras, músicos que, en menor o mayor grado, limitan su campo de acción al entorno reducido de familiares, amigos y conocidos. Su talento es frenado precisamente por el desdén que la sociedad manifiesta hacia sus creaciones, considerándolas de nivel inferior por el mero hecho de ser mujeres. La influencia de filósofos como Nietschze, Schopenhauer, o de escritores de renombrada celebridad e influencia, que describen a la mujer como un ser creado tan solo para constituir la felicidad de los hombres y un vehículo para perpetuar la especie, está tan imbricada en el inconsciente colectivo, que incluso es la propia mujer quien se cree incapacitada para conseguir las cotas que el artista masculino llega a alcanzar. Y cuando no es así, algunas deben ocultarse bajo un pesudónimo masculino con la pretensión de ser tomadas en serio. ¿Cuántas mujeres se han quedado en el camino por este evidente prejuicio? Grandes escritoras no han publicado, grandes pintoras han visto su obra relegadas al olvido, o condenados a decorar las paredes de su casa por temor a la burla de los críticos, virtuosas del piano no han compuesto porque su baja autoestima las sumía en la idea de que su talento era una mera imitación de lo ya compuesto por hombres…

Pero en ocasiones, alguna de estas mujeres olvidadas resurge de ese injusto oscurantismo gracias a la paciente y minuciosa labor de algún estudiante que, en su afán de originalidad a la hora de elegir el tema de su tesis, descubre en alguna biblioteca polvorienta un librito o una referencia al paso de una de estas artistas ignotas a la que resucita brevemente para, acto seguido, y tras la defensa de un brillante trabajo calificado de cum laudem, vuelve a caer de nuevo en el ostracismo de la memoria.

Es una excepción el caso de Kate Chopin, escritora norteamericana que, influenciada por el naturalismo francés, escribió una novela titulada El despertar, cuya primera y única edición fue sufragada por ella misma. Tuvo cierta resonancia en la prensa de la época y fue muy criticada porque se consideraba un ataque frontal a las convenciones sociales de la burguesía. Una novela doblemente transgresora por ser precisamente autoría de una mujer burguesa. Sin embargo, a su muerte, cayó en un profundo olvido, y fue a principios del siglo XXI cuando fue recuperada y profusamente estudiada por su enorme calidad.

La trama consiste en la revelación experimentada por una joven mujer, Edna Pontellier, casada con un rico criollo de New Orleans. Edna se enamora de un joven durante su estadía en un establecimiento de veraneo y este amor le abre todo un mundo de posibilidades que ignoraba, hasta el punto de desatender el cuidado de sus hijos o las relaciones sociales imprescindibles para el mantenimiento del honor del apellido de su marido. Es tan grande su deseo de libertad que ante la imposibilidad de conseguirla porque la sociedad no se lo va a permitir, opta por liberarse mediante el suicidio.

Esta actitud egoísta, esta rebelión interior y ese final cruento, nos recuerdan a Emma Bovary. Incluso los nombres de ambas protagonistas son muy similares fonéticamente. El solitario de Croisset, como se le llamaba a Flaubert, era enemigo despiadado del burgués, pero también era un misógino declarado, por lo que cabe colegir que su obra es producto de una profunda reflexión intelectual. Flaubert se muestra impasible ante su heroína. No toma partido en las decisiones de su protagonista y, siguiendo las doctrinas naturalistas, jamás se involucra en la historia, manteniéndose fríamente al margen y actuando como un narrador lejano y sin pasión. Por el contrario, en el caso de Edna Pontellier, si bien la actitud que parece adoptar es egoísta, la narradora mantiene una complicidad con ella que bien pudiera parecer que es la misma Kate Chopin quien describe sus propias experiencias vitales. Se produce una empatía manifiesta entre narradora y protagonista, por lo que su análisis es más visceral, más profundamente psicológico, en definitiva más cercano por un ejercicio de introspección, consciente o inconsciente, de la autora. La novela de Chopin es una introspección que se proyecta hacia el entorno de su heroína, por el contario, la de Flaubert sitúa a la protagonista como la títere de los elementos externos que influyen en sus deseos, a cada cual más en oposición con su condición social.

La segunda diferencia sustancial es que Emma Bovary pretende ser quien no es y todo su comportamiento se fundamenta en un planteamiento falaz, de modo que cuando la verdad surge cruelmente ante sus ojos, opta igualmente por el suicidio mediante la ingesta de cianuro. Edna Pontellier, sin embargo, no actúa por un anhelo artificialmente gestado en una mente con cierta patología malsana, sino que es su propia personalidad la que sufre un cambio radical derivado de su propio interior, que la impulsa a actuar con honestidad para con ella misma, si bien esa transformación acabe con su vida ahogándose en las gélidas aguas del Misisipi.

El suicidio de Emma Bovary es muy explícito, pero el de Edna Pontellier parece dejar un pequeño poso de duda acerca de tratarse de una muerte voluntaria.

Y la tercera diferencia es de índole estilístico. Flaubert era un maniático del ritmo y la métrica en su prosa, mientras que la prosa de Chopin, por el contrario, es más fluida y ligera.

Tal vez resulte un ejercicio demasiado petulante comparar una de las mejores novelas del siglo XIX y de todos los tiempos de la Literatura Universal, tal cual es Madame Bovary, con una pequeña y desconocida novelita de una escritora norteamericana decimonónica, pero es que El despertar, es más que una novela al uso. Es el desgarrador manifiesto de una mujer reivindicando una libertad que hoy en día todavía está cuestionada en muchos sectores de la sociedad en la que vivimos y que en la época en que fue escrita resultaba ser una mera utopía.

José M. Ramos González

Pontevedra, 25 de febrero de 2016.





domingo, 19 de maio de 2019

MIGUEL HERNÁNDEZ: Poemas de amor.



MIGUEL HERNÁNDEZ: Poemas de amor.
Miguel Hernández, el genial epígono de la Generación del 27, cautivará los corazones de aquellos que viven por y para la poesía, especialmente los más románticos, con su poesía cuidadosamente depurada y sublime.

En esta colección de poemas no solo nos encontramos composiciones de adoración, también hay sitio para el erotismo, el deseo, la fertilidad e incluso los celos, todos ellos escritos con una naturalidad y una belleza característica del poeta. La lectura del conjunto en sí es una experiencia que roza lo inefable, es una poesía inmarcesible que se quedará latente en tu alma.

Quizás lo ames o lo detestes, pero él se habrá apoderado de ti hasta la eternidad:

“después del amor”

cansado de odiar, te amo

cansado de amar, te odio.

(Recensión de Clara Zamora, alumna de 2º de Bacharelato e colaboradora da biblioteca).

BECKY ALBERTALLI: Con amor, Simon


BECKY ALBERTALLI: Con amor, Simon

Con amor, Simon es una novela ligera y fresca de temática LGTBI que te encantará por su trama adolescente, que refleja problemas de estudiantes y la búsqueda de nuestra propia identidad y orientación sexual, incluyendo situaciones que cualquier persona puede pasar, combinado con un mensaje moral y didáctico sobre la aceptación y el respeto. 

Conoce al tierno Simon Spier, nuestro protagonista, quien está enamorado de una persona con un pseudónimo aún más peculiar que el suyo y al que escribe a través de Internet. Su familia extravagante, especialmente su hermana Nora, te resultará de lo más divertida, y no podrás parar de pensar en la carismática Leah, íntima amiga de Simon.

Un drama de adolescentes que rompe con lo convencional gracias a la mezcla de misterio por saber quién es “bluegreen181”, el combate contra el bullying por ser considerado diferente, la amistad con altibajos y otros aspectos como el chantaje; y es que Simon tendrá que hacerle frente al chantaje de Martin, quien amenaza con desvelar su secreto y por lo tanto, arruinar la “relación” con ese misterioso chico que le tiene loco. 

¿Te animas a adentrarte en la famosa novela de Becky Albertalli y conocer la vida de sus protagonistas?

(Recensión de Clara Zamora, alumna de 2º de Bacharelato e colaboradora da biblioteca).

martes, 9 de abril de 2019

PHILIPPE CLAUDEL: La nieta del señor Linh



La nieta del señor Linh, de Philippe Claudel 

En esta obra situada en un tiempo y espacio indeterminados se produce un choque de culturas constante a través del cual conocemos la situación del protagonista, el señor Linh, un inmigrante que huye de una guerra y llega a un nuevo país donde no conoce a nadie ni la lengua que en él se habla. En esta situación se encuentran innumerables personas en la actualidad, por lo que no nos cuesta percibir esta historia como algo realista.

Prima la narración sobre la descripción, que cuando se hace presente, está colmada de poéticos adjetivos que incluso pueden llegar a recordar a los haikus orientales. Cuenta con pocos protagonistas y a la mayoría de los personajes no se les da un nombre propio.

Resulta muy conmovedora e impulsa a sentir empatía hacia el extranjero protagonista. Poniéndonos en su lugar, nos damos cuenta de cómo podemos llegar a ignorar a estas personas, los inmigrantes, o incluso mofarnos de ellos y de su situación desde la nuestra, claramente acomodada y favorecida por las circunstancias de haber nacido en otro lugar. Todo esto lo sufre el señor Linh en el país que lo acoge.

Tal vez sientas remordimientos o puede que incluso alguna lágrima llegue a recorrer tu mejilla ante las emotivas escenas, pero lo que es prácticamente seguro es que empatizarás con el protagonista de este canto a la aceptación, a la libertad y a la igualdad. Con esta obra te darás cuenta de que detrás de cada rostro hay una historia y nadie merece ser despreciado, sino la comprensión y empatía.

(Recensión do alumno de 1º Bacharelato, Aarón Martínez)

LEMAITRE, P.: Los colores del incendio

LEMAITRE, P.: Los colores del incendio

En una reciente entrevista concedida al periódico ABC, Pierre Lemaitre se autodefine como el último de los escritores del siglo XIX.
Lo que en principio pareciese ser un pretencioso título para un escritor del siglo XXI, adquiere plena certeza con la lectura de su última novela, Los colores del incendio, continuación de la celebrada Nos vemos allá arriba, donde se narraban las aventuras y desventuras, sobre todo estas últimas, de dos amigos a los que la Primera Gran Guerra une en desgracia: Albert Maillard y Édouard Péricourt. Novela por la que le fue concedido el Premio Goncourt, que no es cuestión baladí al tratarse de la mayor condecoración para un escritor en el país con más raigambre literaria del mundo: Francia.

Así pues, considerarse miembro del mismo club de Emile Zola, Gustave Flaubert, Guy de Maupassant, Pierre Loti, Paul Bourget, Edmond de Goncourt, no supone ningún gesto de arrogancia de Lemaitre, y su nuevo libro refrenda esta camaradería aunque resulte extemporánea.
En efecto, el ritmo narrativo y el nervio estilístico de Lemaitre, en esta nueva novela, es el de un avezado folletinista del siglo XIX. No nos confundamos, no utilizo este adjetivo en el sentido peyorativo que a veces suele concedérsele; el término folletín suele ser atribuible a obras dirigidas a porteras o amas de casa que se publicaban por entregas en los periódicos, lo que sin duda les confería poca calidad en la presentación, no en el contenido. Pero esta adscripción a un público a priori poco exigente, resulta ser absolutamente injusto. Por folletín me refiero a la narración con giros dramáticos tan hábiles que hacen que el lector lamente la cercanía del final por lo que está disfrutando y se apresure a comprar el próximo número del periódico que la contiene. Esto solo lo conseguían los maestros, no en vano los reyes del folletín fueron Honoré de Balzac en Francia y Charles Dickens en Inglaterra. 
Los colores del incendio es la historia de una venganza. Considerada globalmente, la trama no es original. Me recuerda El conde de Montecristo, intercambiando a Edmundo Dantés por Madeleine Péricourt y, eso sí, en un menor número de páginas. En síntesis, el argumento se inicia con la caída en desgracia de Madeleine, una rica heredera, a la que una tragedia familiar y la posterior traición, urdida por sus allegados, la sume en el abismo de la miseria, hasta que llega la oportunidad de llevar a cabo su venganza, lo que constituye el núcleo de la historia.
Pero al margen de esta similitud argumental folletinesca, que espero no disuada al potencial lector, no se engañen. La novela es una delicia. 
Ambientada en el París de entreguerras, el autor hace gala de un conocimiento de época que demuestra el prolijo trabajo de documentación que hay detrás. La prosa ágil y fresca jamás se detiene en hechos irrelevantes que resulten fatigosos o innecesarios, y la fuerza de los personajes conforman una historia verosímil y absolutamente empática, página tras página, dejando un regusto en el lector a las novelas realistas de los grandes narradores decimonónicos franceses citados al principio de esta reseña. De ahí la comparativa.
Toda la novela es la demostración palpable de la versatilidad de este escritor, cuyo eclecticismo temático continúa fascinándonos, tanto con relatos de esta naturaleza, como con la serie de las cruentas novelas policíacas del comisario Camille Verhoeven, o las vicisitudes de una pobre víctima de la reciente crisis económica en su anterior novela Recursos inhumanos.
Los amantes de la literatura estamos de enhorabuena con la aparición de esta nueva novela. Y si la publicasen en folletín, no me daría llegada la hora de la apertura del kiosco para conseguir el ejemplar del periódico que imprimiese el siguiente capítulo.

(Recesión do profesor de Matemáticas e Secretario do noso centro José Manuel Ramos)

xoves, 14 de marzo de 2019

IAN GIBSON: VIDA Y MUERTE DE FEDERICO GARCÍA LORCA







IAN GIBSON: Vida y muerte de Federico García Lorca. Ilustracións de Quique Palomo.

Hoxe non vou escribir nada da miña man, porque penso que o seguinte artigo de El País recolle perfectamente a miña impresión trala lectura deste cómic. O autor, Ian Gibson, aporta o selo de calidade na selección e tratamento da vida e da obra do autor. Igualmente, chamoume moito a atención a delicada representación da morte de Lorca... 

Altamente recomendable! 


(Recensión da profesora de Lingua Castelá e Literatura, Julia Verdullas Fernández)

mércores, 6 de febreiro de 2019

JOSEP SOLER: DAME REGGAETÓN, PLATÓN



Desde mi punto de vista, es un libro muy apropiado para comenzar en la filosofía. Pese a esto, yo, que no estoy muy familiarizado con ella, me pareció un poco básico. Explica las principales cuestiones y lecciones filosóficas desde un punto de vista innovador y actual, comparándolo con la sociedad actual y la era digital. Te explica varios conceptos introduciéndote a los filósofos más importantes: desde Sócrates a Descartes, incluyendo a Kant y, por supuesto, a Platón. Es un libro perfecto para empezar con la filosofía, además es bastante corto, por lo que se puede leer muy rápido. 

(Recensión de Yago García Ruíz, de 3º A)